Mi experiencia con el nacimiento de mi primer bebé 

Estamos en la semana del parto respetado, del 14 al 20 de mayo, el lema es, ¿40 semanas? El nacimiento tiene el tiempo correcto, no el programado. Quiero compartir mi experiencia con ustedes, para que juntas exijamos un parto humanizado y digamos no más a la violencia obstétrica.
Mis dos hijos nacieron a la semana 39, los dos embarazos fueron muy sanos, sin nada de achaques y los disfrute al máximo. En esta ocasión les contaré mi primera experiencia que es en la que uno lleva la cabeza llena de dudas y desconocimiento.

En mi primer embarazado todo iba bien para que fuera parto natural, yo estaba feliz pero llena de miedos, parir no es cualquier cosa y para las que decidimos ser madres es un momento crucial en nuestras vidas, lleno de sentimientos encontrados, por un lado está la felicidad y gratitud infinitas y por otro la angustia y el temor a lo que viene.

Desde la semana 35 mi bebé mostró una circular de cordón en el cuello, el ginecólogo-obstetra me comentó que esperaríamos porque eso era común pero al paso de las semanas con los movimientos se libera y se acomoda para nacer. En la semana 39 me realice una ecografía de rutina y al estarlo haciendo le vi un semblante al médico que no me gusto para nada, me dijo que al parecer la placenta del bebé estaba calcificando y que ya traía dos circulas de cordón en el cuello, obvio me puse a llorar y me angustié, el medico me comentó que tendría que practicar una cesárea y me puse aún más triste, pero en el fondo sabía que era lo mejor para mí y para mi bebé y que eso no me haría mala madre. En ese momento le comente al medico que quería que mi esposo estuviera conmigo en el quirófano a lo que él respondió, “ya veremos” y bromeó diciendo que no le gustaría que mi esposo se desmayara en pleno quirófano. 

Llegamos puntuales mi esposo y yo, felices y angustiados a la cita que el médico puso a las 6:00 de la mañana, me recibieron muy bien, la enfermera con su pesada mano me depilo y de cierta manera me preparo para entrar al quirófano, a las 7:00 de la mañana entro el obstetra a mi habitación y me comentó que a las 8:00 am haría la cirugía, le volví a comentar que quería que mi esposo estuviera conmigo y volvió a decir “ahorita lo vemos”, lo cierto es que nunca le dieron a mi esposo equipo médico para que pudiera entrar, pero yo no perdía la esperanza que él pudiera estar ahí conmigo.

A las 8:00 am tal como lo dijo el médico entre a quirófano, sentía mucho temor y necesitaba que mi esposo estuviera cerca, ahí estaban el pediatra, anestesiólogo, ayudantes y enfermeras, cuando llegue los médicos me saludaron muy amables y cuando empezaron a entubarme todo se volvió una fiesta, estaba encendida la radio y empezaron a platicar sobre un concierto que habría en la Ciudad, preguntándose quién iba a ir, me sentí más sola que nunca y le dije al ginecólogo que quería ver a mi esposo a lo que él me respondió que no sería posible porque el hospital por medidas sanitarias no permitió que pasara. Extrañamente el miedo se apoderó de mí, me sentí desprotegida, sola, abandonada, angustiada.

El anestesiólogo me pidió que me pusiera de lado para poner la espidural, fue muy rápido y casi no sentí dolor; de repente empecé a sentir mucho frío en mi vientre y lo asimile como dolor, que en realidad era miedo, y dije -me duele! Pero el obstetra se alejó y pregunto – le duele? -si, respondí, – no puede ser que le duela estoy lejos y todos echaron a reír, entonces el anestesiólogo me dijo le vamos a administrar anestesia general y antes de poder siquiera responder y dar mi consentimiento me desconecte; me habían sedado sin mi consentimiento y no estuve presente en el nacimiento de mi bebé. Eso aún me duele en el alma; esta es la primera vez que lo escribo y no puedo evitar llorar.

Al despertar de la anestesia aún estaba en quirófano pero mi bebé no, lo único que pude hacer fue llorar y preguntar por mi bebé, me respondieron que ya se lo habían llevado, que su papá ya lo había visto y que cuando estuviera en mi habitación me lo llevarían, no deje de llorar hasta que lo tuve en mis brazos.

Investigando y leyendo supe que había sido víctima de violencia obstétrica y me dije a mi misma que no lo permitiría, jamás. 

No permitas que te pase lo mismo! Digamos no a la violencia obstétrica y si al parto respetado, Infórmate.

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