Soy mamá y mi labor es tratar de dejarle al mundo mejores seres humanos

Hoy retumba en mi cabeza la frase con la que bautice este blog… “La maternidad no es color de Rosa…”; no , no es color de rosa, es del color que tú, mamá, la quieras pintar, la maternidad es de muchos colores, es multicolor. Quiero compartir con ustedes como me he sentido en estos últimos días, porque se que no soy la única y muchas mamás se sentirán identificadas conmigo.

A veces siento que mi día es una avalancha de cambios emocionales que van desde, nostálgia cuando los niños se van al colegio y me doy cuenta que cada día crecen más y más, que esos bebés totalmente dependientes de mí, ya son independientes para algunos cuidados básicos, lo que también me hace sentir satisfecha por enseñarles a valerse por sí mismos hasta donde sea prudente; desesperación, cuando no se por donde empezar con el quehacer del hogar, no sé si empezar por la ropa sucia, por las recamaras, el baño, la cocina o simplemente tirarme en el sillón a ver la tele (lo cual termina desesperándome más), estrés, por todas las cosas que hacen falta por realizarse fuera de casa, decepción, cuando me veo al espejo y me doy cuenta que estoy muy descuidada y que no he logrado la fuerza de voluntad para hacer ejercicio y comer sano, angustia por sentir que estoy descuidando mi vida por estar al pendiente de la vida de otros humanitos; y todo esto en menos de un minuto antes de tomar acción, luego respiro, me tranquilizo, ordeno mis ideas y empiezo a darle por lo primero que se me cruza en el camino.

Estoy segura de que todas nos hemos sentido así muchas veces, que todas como mamás hemos experimentado este desplome de emociones, de sensaciones y sentimientos que nos han hecho preguntarnos muy en el fondo de nuestro ser, ¿Lo estaré haciendo bien?, ¿Valdrá la pena todo lo que hago ahora?¿Valdrá la pena haber dejado mi vida profesional, por dedicarme a cuidar de alguien más?, créeme me lo eh preguntado muchas veces, mas últimamente, te cuento que acabo de cumplir 35 años y siento que la vida se me está yendo más rápido desde que soy mamá y que no estoy haciendo nada de provecho con ella (será que ya me esta entrando la crisis de la edad), siento que no he logrado nada y que no he hecho nada de valor para mi o para la sociedad. A veces me siento sola, por no contar con el apoyo de alguien que cuide a mis hijos para darme un respiro, y de hecho físicamente si lo estoy por que estoy lejos de mi familia, desde que mis hijos nacieron emigramos a otra ciudad y aunque si tengo conocidos o amigas, no las siento tan cercanas como a mi familia; mi esposo por su trabajo viaja mucho y sus horarios son extensos, lo veo solo en la mañana mientras se alista o ya en la noche, estoy básicamente con mis hijos todo el día y sabemos que por salud mental las madres debemos hablar con otros adultos, aunque tengo ratos “libres” cuando mis hijos están en el cole, siento que el tiempo se va volando en las mil y un tareas que tengo por realizar, cuando menos pienso ya es hora de hacer comida para ir por ellos; estas situaciones e interrogantes de repente me hacen sentir atrapada en el mar inmenso  de la maternidad 24/7 y obvio me siento totalmente rebasada y agobiada.

Pero déjame te digo una cosa, también tengo momentos de lucidez, como todas las mamás los tenemos y cuando racionalizo todo lo anterior, me doy cuenta que ser madre es un privilegio que no todas pueden tener, que estoy muy bendecida por todo lo que tengo, un hogar, pan en mi mesa, una familia, mis padres y hermanos, mis amigas y que estoy sobrevalorando el estar fuera de casa o tener un empleo o poder darle más tiempo a mi proyecto personal, por encima de tener el privilegio de estar con mis hijos en los años más importantes de su vida para su desarrollo personal y maduración cognitiva y afectiva, que mi vida no se esta yendo sin hacer nada, que en realidad estoy formando a dos personitas para poder dejarle al mundo mejores seres humanos, que ellos me necesitan bien, tranquila y presente, para aprender a vivir. Cuando lo racionalizo me doy cuenta que yo también estoy aprendiendo mucho de mis hijos, de su capacidad de vivir cada día como si no hubiera mañana, de su hermosa habilidad de estar en el aquí y en el ahora, de su intensidad de vivir y de luchar por lo que quieren; y entonces me doy cuenta que mi estrés y angustia de vivir radica en eso, en no vivir en el aquí y en el ahora, en dejar pasar las cosas importantes de la vida por estar metida en los quehaceres, en querer que todo este perfecto, cuando se de antemano que la perfección es efímera.

Lo racionalizo y me doy cuenta de que el tiempo nos lo damos nosotras mismas, pero estamos tan metidas en nuestros pesares que los minutos se nos van de largo, se que nos podemos organizar y hacer una cosa a la vez, tanto de las labores del hogar (que nunca terminan) como de nuestros pasatiempos favoritos o invertirle tiempo a nuestro proyecto personal, todo es cuestión de propósito y organización.

Te recomiendo leer: Vive tu Maternidad

Hoy te puedo decir Mamá que todo puede esperar, menos el tiempo que pasas con tus hijos, ese se va y no vuelve, disfrútalo al máximo mientras puedas, aprovéchalo y crea recuerdos valiosos; si cuidar a tus hijos es lo único que haces ahora, hazlo lo mejor que puedas.

Te lo dice una mamá que también está aprendiendo.

Déjame tus comentarios, quiero saber como te va a ti con la maternidad y así aprendemos juntas.

Con cariño, Dey.

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